Empuño mis manos y me subo a mi auto, de pronto el agente se sube a mi auto y sin preguntar acelero tan rápido como lo es mi auto para alcanzar el vehículo, al alcanzarlos el agente informa sobre la dirección, de pronto el auto parecía perder el control.
—¿Qué demonios?
<BIANCA>
—¡Qué demonios sucede atrás!
—¡Mierda detenla!
No iba dejarles el trabajo fácilmente, pero son dos contra mí, no sé por cuanto más podré causar estos problemas, pero no duré mucho tiempo ya que me dieron un golpe en la