Estaba arreglándome para ir a la empresa, ya que tenía que ir a recoger mis cosas. Martín, luego de tanta insistencia suya y de Ana, me convencieron de volver a México, pero le dije que no trabajaría para ir. La sola idea de encontrarme con Erika me producía malestar.
-Si ese imbécil te dice algo, te juro que lo muelo a golpes - amenazó Martín.
-Cálmate - entré a mi oficina y comencé a recoger con su ayuda mis cosas, pero la tranquilidad se fue cuando apareció el señor García.
-Veo que ya se va,