Despierto rodeada por unos brazos grandes y fuertes. Cuando me volteo, sonrío al ver a Martín, que está completamente dormido. Todavía recuerdo sus palabras de ayer, es imposible no sonreír.
- ¿A qué se debe tu hermosa sonrisa? - me asusto al ver que Martín me está mirando atentamente.
- Qué susto me diste - este me tumba sobre su pecho robándome un beso apasionado que me deja sin aliento.
- Por más que quisiera quedarme todo el día en cama contigo, tengo que ir a la empresa, Rosales me espera.