CAPÍTULO 110

Los ojos de Katherina se iluminaron en cuanto vieron a Anya entrar en el departamento

 —¡Por Dios! Anya ¿dónde narices estabas metida? Casi muero de un susto —dijo Katherina caminando hacia Anya

—Lo siento yo... —Katherina la abrazó y Anya no tuvo que dar explicaciones. Estuvieron un rato así hasta que alguien hizo un ruido. Era la chica de la fogata aclarándose la garganta. Katherina soltó a Anya.

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