Buscando a Anya
Katherina salió del baño acomodándose los tirantes del vestido, las lágrimas le quemaban las mejillas con un suave cosquilleo al descender desde sus ojos hasta el cuello. Eran lágrimas negras, esa noche llevaba un delineado grueso en el contorno de los ojos que acabó arruinándose.
Se quedó un instante con la espalda pegada a la puerta del baño, hasta que recordó que Mía y su esposo seguían ahí dentro y que no tardarían en salir. Lo que acababa de ocurrir ahí adentro, le había abi