Mundo de ficçãoIniciar sessão—¡Oh! Lo siento —dijo Criss que había asomado su cabeza a la oficina de Katherina y la vio gimiendo con Mía encima de ella succionando sus pezones. Se fue y cerró la puerta
—¡Oh! ¡Por Dios! ¡Qué vergüenza!
—¿Te coges a mi hermano?
—Nooooo —repondió Katherina horrorizada ante la pregunta de Mía
—¿y por qué demonios entra a tu oficina







