En el Santuario, Antonia despertó en medio de la noche.
Leo dormía a su lado, con los dedos enredados en su cabello, la respiración profunda. Noah estaba en la otra cama, con la cara vuelta hacia ella, los brazos cruzados sobre el pecho. La luz azul de la noche artificial entraba por las rendijas de las cortinas, pintando las paredes de un color que no existía en la superficie.
Se levantó con cuidado, para no despertarlos, y caminó hacia la terraza. Sus pies descalzos sobre la piedra fría, el v