Los días siguientes a la llegada de Clara a la mansión fueron un ejercicio de contención para Alejandro. Elena le había explicado que Clara era la persona indicada para hacerse cargo de la logística de la nueva casa, una experta en jardinería y organización que conocía desde que era una niña. Había crecido en la Red, entrenada por Elena, y era una de las personas más confiables que conocía. Pero eso no aliviaba la incomodidad de Alejandro. Cada vez que la veía, sentía algo que no quería sentir.