La decisión de Antonia de cambiar de estrategia no fue fácil. Cada fibra de su ser le pedía que corriera hacia Noah, que lo abrazara, que lo obligara a salir de su encierro con la fuerza de su amor. Pero las palabras de Alejandro le resonaban en la cabeza como un eco que no se apagaba. Noah está atrapado en su cabeza. Cada vez que lo presionás, le recordás que no puede hacerlo. Así que tomó una decisión que le costó más que cualquier otra en su vida: dejó de ir.
No abandonó a Noah. Nunca lo har