Seguimos abrazados, apenas y nos hemos movido, las manos de Erick acarician mi espalda suavemente y su nariz está sobre mi cabello, no sé qué horas son, pero no quiero levantarme, no quiero separarme. Sus besos son tiernos, me siento en paz. Con cuidado me separo de Erick y nos pongo una sábana, es solo para cubrir un poco, la dejo a la mitad de nuestros cuerpos y me vuelvo a acurrucar a su lado.
* * * * *
La luz entra por la ventana, hace tiempo que no veo un sol tal intenso, pero es un rico a