El reloj suena, las papas están casi listas, las vierto en un plato para que suelten cualquier exceso de grasa, corroboro que el pescado está a la temperatura correcto y me volteo en búsqueda de los platos para poder servir, encontrandome con Erick como de costumbre en el umbral de la puerta.
—¿Todo listo Nicole?
—Sí, en un segundo está en la mesa.
—Te dije una hora Nicole.
—Lo siento mucho Señor, pero a veces las papas necesitan un poco más de cocción, quiero presentárselo como es debido y no