64. Ha mentido
Maximiliano
El granito del vestíbulo del Roth Majestic parece vibrar bajo el peso de mis pisadas.
Cruzo el umbral de las puertas giratorias destilando un peligro sordo, con las manos hundidas en los bolsillos de mi abrigo de paño negro y la mandíbula tan apretada que siento los músculos de la cara rígidos, a punto de crisparse.
Los empleados del turno de la tarde se enderezan al verme pasar, esquivando mi trayectoria con una sumisión ensayada; saben perfectamente cuándo el director general a