Maximiliano
—Hace meses, cuando entraste en mi auto como una lunática y me besaste de repente... —comienzo a decir, y veo cómo sus ojos se abren de par en par ante el recuerdo—, yo juro que sentí como si todo lo que tenía congelado dentro de mí se hubiese empezado a desmoronar. Todos los muros que pasé años construyendo para bloquear cualquier tipo de emoción se agrietaron con un maldito beso tuyo.
Clara permanece inmóvil, escuchando mis palabras con una atención casi dolorosa.
—Y luego te fui