〚KATERINE〛
Estoy recostada en mi cama, el dispositivo entre mis manos, sintiendo cómo el silencio de la noche me envuelve como un abrigo cálido y al mismo tiempo cargado de tensión. La oscuridad es completa; me he asegurado de que nadie entre a mi cuarto sin mi permiso. De todas maneras, ya es más de la medianoche, y sé que es improbable que alguien cruce mi puerta. Aun así, el corazón me late un poco más rápido, pues sé que con lo que estoy haciendo, rompo un montón de reglas.
Miro la pantalla