〚GIANLUCA〛
Me siento al frente de la mesa larga. Al fondo, mi madre observa con la serenidad que la caracteriza. Fabio está a mi derecha, inclinado ligeramente sobre la mesa, con las manos entrelazadas, un gesto que siempre me ha parecido el equivalente mafioso de “preparado para todo”. Los hombres del clan, unos veinte en total, permanecen de pie alrededor de la sala, cada uno con la postura rígida de quien sabe que una palabra de más puede ser letal, y de quien también sabe que debe respetar