57. ESTÁ EN ROMA

LILIAN:

Respiré poniéndome seria. Le dije que no se preocupara. Ese mes y medio me aguanté todo lo que pude. Pero ese día ya había llegado al límite de mi aguante. Porque además de mi problema, Ale me acostumbró a hacerlo todos los días, cada vez que teníamos un chance. Estaba que no sabía qué hacer. Eso de los consoladores no me calmaba, me alborotaba más.

—Cuando Ale subió aho
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