Eva
—No se le puede creer a esa mujer, ¡ni darle una pizca de confianza! —Félix seguía chillando, molesto. Pero me había dado un primer paso al ganarme la curiosidad de Valerius.
El vampiro era impactante. Las canas plateadas adornaban un rostro que, de no ser tan severo, sería atractivo. Aunque era un oponente formidable, del que estaba segura no sobreviviría en combate, mi atención se desviaba hacia la hechicera. La mujer era des-lum-bran-te, con una belleza que me resultaba inquietantemente