Alaric
—Su Majestad… —me tomó del brazo Rachel.
No sabía cuánto tiempo había pasado desde que ella se había ido. Yo me había quedado mirando al horizonte, viéndola, incluso cuando ya no estaba. ¿Qué esperaba? ¿Que ella volviera por mí? ¿Que corriera a mis brazos? Y, aunque lo deseaba más que nada, yo mismo le había dado los medios para irse. Lo había visto en mi sueño: ese lugar era importante y ella debía estar allí.
—Ella no va a volver a tus brazos, mucho menos después de que no la viéra