Fabrizio
—Estoy tardando más de lo pensado. Es como si el poder no encontrara dónde asentarse —indica Celeste, cansada pero evidentemente feliz. Había tardado, pero había podido canalizar el poder, y ahora parecía que sus ojos brillaban. Yo confiaba que el poder no era tan contundente como para llamar la atención de nuestros enemigos. Eva no había visto a nadie. Elías, exhausto, descansaba recostado contra una pared.
—No hay ningún problema, siempre que te sientas bien y no te estés consumien