Eva
Se sentía bien estar en el mundo exterior. Extremadamente bien, para ser sincera. No es que el castillo no fuera cómodo, ni mucho menos; de hecho, estaba tan cómoda como nunca lo había estado en toda mi vida.
Me había cansado de ser una vampira mercenaria tratada casi como una esclava. Ahora mismo el vampirito me había dado indicaciones y luego me dejó a mis anchas. Nunca había tenido algo así, y no iba a arruinarlo por nada del mundo. Ni siquiera cuando quería divertirme con el guerrero q