Capitulo 14
Un poder oculto
Decidí entrar a la cabaña. Me acomodé cerca de la fogata, intentando entrar en calor, y a los pocos minutos escuché la puerta abrirse con un crujido que me sobresaltó. Cuando volteé, vi a Erick. No se veía nada bien. Su rostro estaba cubierto de sudor, tenía cortes en la frente y los brazos, y su ropa estaba desgarrada. Por instinto me acerqué a él para ayudarlo. Una de mis debilidades —o quizás una virtud— es que siempre he deseado ayudar.
—¡Dime cómo puedo ayudarte