Cuando creía que había dejado atrás toda la basura, me encontré con una invitada inesperada en la mesa. El ambiente estaba más animado, mucho más bullicioso que cuando yo estaba ahí.
—¿Estás bien, cariño? —preguntó Luna Estelle—. Ya me estaba preocupando.
Asentí, sin dejar de mirar a Audrey.
—Hola, Aeliana. —Saludó con la mano—. Espero que no te moleste que me haya unido a tu almuerzo…
Mamá me dio unos golpecitos en la mano.
—El mesero te está trayendo otra silla.
No sé qué fue, si la conversaci