38. Absolutamente suya
Gia
Estar con él, por el momento, ya no era una posibilidad.
Pero si, era cierto que a veces olvidaba en presencia de quien estaba.
Al principio, su mera cercanía me produjo un repentino escalofrío que recorrió partes de mi cuerpo que si quiera sabía podían ser tan sensibles. Luego, me inmovilizó de pies a cabeza, al menos hasta que me estrelló contra la puerta y me devoró con un beso.
Ahogué una exclamación en su boca.
Mis huesos crujieron y mis piernas se entumecieron.
Apenas y fui capaz de r