POV Verena
—Esto lo va a saber Azkarion D’Argent —escupió él, con una sonrisa torcida que me heló la sangre—. Ya verás si no lo lamentarás.
Sus ojos recorrían mi cuerpo con un desprecio sucio, calculado, como si disfrutara cada segundo de mi incomodidad.
—¡Puta barata! —añadió, dando un paso hacia mí—. No te voy a dejar abrir la boca.
El miedo me golpeó sin aviso. No fue digno ni valiente. Fue puro instinto.
Corrí. Sí, corrí como una vil gallina, como alguien que solo quiere salvarse, y en ese momento me dio igual parecer débil o cobarde.
El sonido de mis pasos resonaba en el mármol de la gran oficina de finanzas, mezclándose con mi respiración agitada y el latido furioso de mi corazón.
Sentí que me alcanzaba. Su presencia estaba demasiado cerca, pesada, amenazante.
Y justo cuando mi mano tocó la puerta de salida, cuando el pánico me nublaba la vista, lo vi.
Ahí estaba Azkarion.
—¡Azkarion! —grité, con una desesperación que no pude disimular.
La gente que transitaba por el pasillo se d