Al verlo, retrocedí de inmediato, casi por instinto.
No fue un gesto consciente ni elegante; fue el cuerpo reaccionando antes de que la razón pudiera intervenir.
Mis pies se movieron solos, como si intentaran poner distancia entre Azkarion y yo, aunque sabía que era inútil. Había algo distinto en él. Algo que no estaba allí antes… o que siempre había estado, esperando el momento adecuado para mostrarse.
Su presencia se sentía más densa, más afilada. La forma en que me miraba ya no era solo inten