POV Ainoha
El diseñador salió de la habitación y, en cuanto la puerta se cerró, sentí la mano de Francisco aferrarse a mi brazo con una fuerza que no era necesaria.
Su agarre dolía, pero no tanto como la expresión que llevaba en el rostro. Sus ojos brillaban con una mezcla de arrogancia y amenaza, como si ya hubiera decidido mi destino sin darme oportunidad de hablar.
—Ainoha, ¿sabes lo que puedo hacer contigo? —dijo en voz baja, casi venenosa—. Hagamos algo mejor. Pídeme perdón, a mí y a Vaness