POV Verena
Pronto apareció el doctor, y bastó una sola mirada para que mi cuerpo reaccionara antes que mi mente. Su rostro estaba serio, demasiado serio, y sus hombros parecían encorvados bajo un peso invisible, como si ya supiera que sus palabras iban a romper algo irremediable.
En cuanto lo vi, sentí que el aire cambiaba de densidad. Respirar se volvió un esfuerzo consciente. Mis pulmones no se llenaban del todo.
Mi corazón comenzó a latir con violencia, desbocado, como si intentara huir antes de que la verdad lo alcanzara.
No quería que algo malo le sucediera a Harold… pero no por él. No iba a mentirme a mí misma. No sentía compasión, ni pena, ni tristeza por su destino.
Lo que me aterraba era otra cosa. Otro nombre. Otro rostro.
Azkarion.
Mi miedo era que, si algo malo ocurría Harold, eso haría que el mundo decidiera convertir a Azkarion en el villano de esta historia. Que lo acusaran. Que su nombre quedara manchado. Que cargara con una culpa que no le pertenecía.
Ya había visto a