POV Azkarion.
Me levanté como un resorte al escuchar los pasos acercándose por el pasillo.
No fue un sonido fuerte, ni apresurado. Fue precisamente eso lo que me heló la sangre: pasos medidos, seguros, de alguien que no dudaba.
Antes de pensarlo, me coloqué frente a Verena, abriendo los brazos como si mi cuerpo pudiera convertirse en un muro infranqueable. Como si mi sola presencia bastara para protegerla del mundo entero.
El baño estaba demasiado lejos.
El clóset también.
Y no… no podía esconde