POV Verena
—¡No me toques! —exclamé con rabia, dando un paso atrás como si su cercanía me quemara la piel.
Los ojos de Inés se abrieron con sorpresa, heridos, confundidos. Por un segundo volvió a parecer la hermana que conocí, la niña que dormía conmigo cuando tenía miedo.
—¿Hermana…? —susurró, como si esa sola palabra pudiera salvarnos.
Solté un suspiro lento, pesado. Sentía el pecho oprimido, pero no podía permitirme flaquear.
—Ya no soy tu hermana, Inés. Tú lo elegiste —dije con una frialdad que me sorprendió incluso a mí.
Ella comenzó a llorar. Las lágrimas corrían por su rostro demacrado. Estaba más delgada, más frágil, y su vientre abultado hacía que su figura pareciera aún más vulnerable. Antes, en otro tiempo, habría corrido a abrazarla, a calmarla, a decirle que todo estaría bien. Antes, cuando aún creía que el amor bastaba para reparar las traiciones.
Pero ahora no pude.
No porque no la quisiera. Maldición… la seguía queriendo con una intensidad que dolía. La sangre no se b