POV Verena
—¡No me toques! —exclamé con rabia, dando un paso atrás como si su cercanía me quemara la piel.
Los ojos de Inés se abrieron con sorpresa, heridos, confundidos. Por un segundo volvió a parecer la hermana que conocí, la niña que dormía conmigo cuando tenía miedo.
—¿Hermana…? —susurró, como si esa sola palabra pudiera salvarnos.
Solté un suspiro lento, pesado. Sentía el pecho oprimido, pero no podía permitirme flaquear.
—Ya no soy tu hermana, Inés. Tú lo elegiste —dije con una frialda