POV Adrián
El vino quemaba mi garganta, pero no era nada comparado con el fuego que consumía mi pecho.
Bebía sin control, una copa tras otra, intentando ahogar una frustración que parecía alimentarse del alcohol en lugar de morir con él.
Estaba furioso. Mi corazón, o lo que quedaba de él después de que Emma me dejara, era una herida abierta que supuraba resentimiento.
Emma. Su nombre era un mantra amargo en mi mente.
Había soñado que ella sería mi esposa. Habíamos planeado una vida juntos, pero