POV AKRON
Me levanté, todo esperé, menos ese espectáculo absurdo.
—¡Adrián, contrólate! —espeté con rabia. Me miró con odio, es justificable, al menos en su mente.
—Salgamos a hablar —dije
Él asintió, pero su mirada era de una rabia profunda. Miré a Emma en la cama, besé su frente.
—Quédate tranquila, debe estar ebrio —dije y guiñé el ojo
Salí de la habitación y encontré a Adrián en el pasillo, guiñé el ojo. Fue un gesto automático, casi defensivo.
Yo mismo necesitaba creer que aquello no era tan grave, que podía controlarse, que no iba a escalar. Luego salí de la habitación.
El pasillo estaba en silencio, pero la tensión lo llenaba todo. La luz era tenue, amarillenta, y hacía que las sombras parecieran más largas, más amenazantes.
Allí estaba Adrián, rígido, esperando, como un animal acorralado.
No hubo palabras.
No hubo advertencias.
Iba a darme un golpe, impulsivo, torpe, cargado de rabia.
Le detuve la mano en el aire.
Nuestros cuerpos quedaron tan cerca que podía sentir su respira