POV Emma
Miré los ojos de Adrián y lo confirmé de inmediato: había miedo en ellos. No duda, no confusión. Miedo puro. Ese miedo que solo aparece cuando alguien sabe que ha perdido el control de la situación. Adrián no iba a decir nada. No esa noche. No frente a mí. Y la razón era simple, casi triste: Adrián es un cobarde.
—Emma, Adrián ha bebido —dijo Akron, colocándose apenas delante de mí, como si intentara protegerme—. Vamos a descansar.
Lo miré de reojo. Su voz sonaba calmada, pero su cuerpo