POV Emma
Llegué a la suite del hotel cargada de unas bolsas, con los brazos adoloridos y los dedos marcados por el peso, pero con el corazón ligero, casi eufórico.
Había caminado durante horas entre vitrinas y pasillos interminables, probándome ropa que no necesitaba y comprando cosas que quizá no usaría, pero nada de eso importaba.
El cansancio físico era mínimo comparado con la emoción que me recorría por dentro. Esa emoción que no nace de lo material, sino de lo que una espera que venga despu