POV Emma
Desperté lentamente, con la cabeza como si hubiera explotado en mil pedazos.
Un dolor punzante me recorría la sien derecha y un zumbido constante me impedía pensar con claridad.
Parpadeé varias veces, intentando acostumbrarme a la luz blanca y fría que inundaba la habitación. A mi lado, una enfermera vigilaba con cuidado, y más allá, a un par de pasos, el doctor me observaba con expresión seria, aunque con un brillo de alivio en los ojos.
—¿Cómo se siente, señorita? —preguntó la enferme