POV Anyra.
—¿Estás bromeando?
Sentí su mano estrechar mi cintura, acercándome lentamente hacia él, como si cada centímetro que nos separaba fuera un desafío que debía ceder. Su aliento rozaba mi oído, caliente, cargado de un peligro que me hacía temblar.
—¿Tan difícil es dejar ir a ese hombre mediocre? —preguntó Azkariel, con una voz grave, firme, que parecía marcarme un límite imposible de ignorar.
—Azkariel… —mi voz tembló, incapaz de completar lo que quería decir, atrapada entre la adrenalina