Sonreí, sintiendo cómo un escalofrío de anticipación recorría mi columna vertebral.
¡Qué atrevido! No pude evitar que una chispa de admiración se encendiera en mi pecho; este hombre, envuelto en misterio y seguridad, me gustaba más de lo que estaba dispuesta a admitir en voz alta.
Había algo en su postura, en la forma en que dominaba el espacio a su alrededor, que me desafiaba a perder el control.
—Primero… —comencé, dejando que mi voz bajara a un susurro aterciopelado mientras sostenía su mirad