POV Akron
Me quedé a apenas unos centímetros de sentir su beso.
Tan cerca que podía percibir su respiración mezclándose con la mía, cálida, irregular, temblorosa, como si su cuerpo estuviera tan al borde como el mío.
El mundo pareció detenerse en ese espacio mínimo entre nuestros labios, un espacio que contenía años de silencios, miradas largas y deseos reprimidos.
Había soñado con este momento demasiadas veces. Desde los quince años.
Diez años esperando ese beso que siempre parecía condenado a quedarse suspendido en el aire, en la frontera de lo prohibido, de lo que no debía suceder, pero que yo deseaba con una intensidad que jamás me atreví a confesar en voz alta.
Diez años de tragarme palabras, todo porque era un idiota tímido y antisocial, luego la perdí, nunca tuve el valor de decirle que yo estaba aquí, ahora que pensé que era demasiado tarde, ella volvía en bandeja de oro para mí.
Mi corazón latía con una fuerza brutal, casi dolorosa, como si quisiera romperme el pecho desde de