Seth y yo avanzábamos con una sincronización perfecta, abriéndonos paso entre las líneas de defensa con una ferocidad que los soldados de la corona no habían sido capaces de prever.
—¿Crees que podamos tomarlo por sorpresa? —pregunté, jadeando un poco pero manteniendo la guardia alta, viendo cómo los soldados de Magnus caían uno a uno gracias a la fuerza bruta de Seth y a la agilidad de mis propios movimientos.
Los guerreros de nuestra manada nos cubrían las espaldas de manera impecable, form