Reino de Arkhamis
Nada en el reino hacía pensar que hubiera ocurrido una invasión o ataque alguno, las gentes y sus rutinas se mantenían inalteradas en los campos y en la capital; nadie había sabido nada de Riu en el palacio tampoco y la reina y la princesa estaban a salvo.
—Lo ves, Camsuq. Riu no nos ha traicionado, algo más ha pasado —le dijo el general—. No envíes a esa bestia por él, yo me encargaré.
Desz esperaba en una pequeña sala. El ruidoso palacio, lleno de vida, le recordaba al suyo