POV Katelyn
Al día siguiente.
No dormí.
Ni siquiera fue ese tipo de insomnio ligero que se disfraza de descanso. Fue una vigilia constante, pesada, como si mi mente se negara a apagar la alarma interna. Cada vez que cerraba los ojos, escuchaba la puerta.
Cada pequeño sonido de la casa me hacía incorporarme de inmediato, con el cuerpo tenso, esperando lo inevitable.
Y lo inevitable llegó.
El sonido de la cerradura girando me atravesó como un rayo helado.
Abrí los ojos de golpe.
La puerta se abrió