Días más tarde.
Xavier continuaba con su recuperación, y Elizabeth, fiel a su compromiso, lo visitaba todos los días para cuidarlo, mientras Dante se ocupaba de Marcell.
—Dante, encárgate de la organización. Contrataré una enfermera para Marcell —ordenó Xavier, notando lo sobrecargado que estaba su hombre de confianza.
—Pero, señor, ¿y quién cuidará de usted? Ya sabe que no confío en nadie.
—Solo preocúpate por lo que te pedí.
Elizabeth intervino sin dudar.
—Dante, no tienes que preocuparte por