SENTIMIENTOS INCOMPRENDIDOS.
Xavier frunció el ceño. Aquel beso se sintió tan frío e indiferente que apenas suspiró antes de mirarla de nuevo.
—¿Te pasa algo, cariño? —preguntó, girando la cabeza con un movimiento más perturbador que la escena misma. Ella apenas titubeó.
—¿Por qué estás golpeando a ese hombre con tanta brutalidad? ¿Qué fue lo que hizo? —preguntó Elizabeth, aterrorizada.
Xavier, en cambio, permanecía completamente impasible.
—Porque ese hijo de puta creyó que podía traicionarme… y salir impune —respondió, m