CAPÍTULO 10 UNA PESADILLA  

Después de aquella pequeña tormenta de emociones, Elizabeth acostó a los niños y se quedó a solas con Christian.

—Gracias por estar aquí para nosotros —le dijo, tomando su mano mientras él la acariciaba con ternura.

—No tengo problema en cuidar de ustedes siempre que pueda. De hecho, esta noche me quedaré aquí a dormir; no sabemos qué pueda pasar.

—No, Christian, no es necesario. Debes descansar para atender tu trabajo. No te preocupes por nosotros.

—Me quedaré a dormir en el sofá, es basta
Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App