Al escuchar la desafiante propuesta, Elizabeth sintió que su corazón iba a estallar por la fuerza de su latido. Vicenzo se tomaba en serio su oferta y estaba pidiendo algo realmente peligroso, así que decidió indagar más.
—¿Qué? Estar a su lado... Eso es precisamente lo que no quiero. Es demasiado arriesgado. ¿Y si se da cuenta?
Vicenzo la miró de arriba abajo con un tono insinuante.
—Entonces, deberás encontrar la manera de hacerlo sin que él se dé cuenta, mi querida Elizabeth. Porque si te