Estaba completamente molesta. Mi cuello, marcado por las huellas de anoche, era un recordatorio doloroso de lo que había sucedido, y me encontraba frente al espejo, maquillándome con esmero para disimular las evidentes marcas. Sabía que Elijan seguía furioso conmigo, y el pensamiento de su ira me llenaba de ansiedad. Sin embargo, eso no impidió que anoche me tomara cuantas veces se le dio la gana, sin importarle mi cansancio o mis sentimientos. Me sentía como un objeto en su posesión, y esa sen