La mujer del Cóndor:50. Mi vida es una mentira
El teléfono sonó en mi mano, el sonido de la llamada de Lorenzo resonaba en mi oído. No sabía si estaba completamente segura de lo que estaba haciendo, pero sabía que era lo único que me quedaba. Mi respiración se aceleraba mientras pensaba en lo que iba a hacer, pero mi determinación era más fuerte que mi miedo.
Cuando la llamada se conectó, la voz de Lorenzo me dio una pequeña calma.
—Lorenzo, necesito tu ayuda —dije, tratando de mantener la calma, pero mi voz traicionó el nerviosismo q