Fruncí ligeramente el ceño.
Él siguió caminando.
—Entre dragones eso no importa. Los nacimientos son tan escasos al igual que las hembras como para juzgarlas por algo así además no es como si los machos no buscaran la oportunidad de aparearse cuando se les presenta la oportunidad.
Guardé silencio.
—Sin embargo, tan pronto encontró a su verdadero compañero ordenó que me enviaran a la academia militar.
Mis pasos se hicieron más lentos.
—¿Cuántos años tenías?
—Tres.
Sentí un nudo en el pecho.
Kael