Capítulo 34. Cinco semanas
ELENA
La tienda estaba tranquila esa mañana. Yo estaba en mi rincón, preparando una mezcla para la ansiedad. Removía los pétalos de caléndula en el mortero, despacio, como si eso pudiera calmarme también a mí. Pero no.
No podía dejar de pensar que, quizás… podría estar embarazada.
Cinco semanas de retraso. Cinco.
No podía seguir ignorándolo. Me limpié las manos con un paño y me acerqué a Maelis, que estaba ordenando frascos en la estantería de las infusiones.
—Maelis ¿Puedo salir un momento?