La mansión es verdaderamente grande. No la descubro por la noche, porque en cuanto pongo un pie dentro ya estoy desnuda en un abrir y cerrar de ojos. Pero por la mañana, cuando me despierto y me pongo una camiseta de Dominic para pasear descalza hasta encontrar la cocina en el piso de abajo, termino perdida en sus inmensas habitaciones. Descubro que hay una piscina climatizada en el sótano, una de esas a la que la luz le llega a través de una ventana en el techo por la que se ve el cielo. Luego encuentro un gimnasio increíble, con máquinas que parecen sacadas de una revista de fitness de lujo, y no puedo evitar imaginarlo sudado, con esos músculos tensos, los tatuajes brillando bajo la luz. Mi mente divaga demasiado, y me obligo a seguir caminando antes de que me dé algo. También doy con una bodega llena del whisky que le gusta
Una media hora después, tras perderme por pasillos que parecen no acabar nunca, encuentro la cocina tras dos puertas correderas. Es enorme, con encimeras de má