Libertad
Puedes salir
Aquel susurro la trajo de regreso, el dolor la invadió nuevamente como un golpe de realidad, la transformación nunca había sido tan dolorosa como la que estaba viviendo, tan consciente de su piel rasgándose, de los huesos crujiendo y cambiando, del paso al pelaje y como sentía el peso de ese cuerpo por surgir debajo del agua.
Sus garras se clavaron en el fondo rocoso y se impulsó a la superficie nadando. El sólo sacar su cabeza del agua fue como estar en otro lugar,